3 bolas de partido

padel

El deporte y la empresa son coincidentes en muchos aspectos cuando son analizados desde la base de procesos, procedimientos, emociones, equipos y personas. Pero no sólo el deporte de élite lo permite, cualquiera de nosotros que practique algún deporte con pasión e inquietud por aprender puede ganar capacidad en ambos ámbitos por simple aprendizaje y extrapolación.

El deporte tiene un componente que lo convierte en una poderosa herramienta de aprendizaje: nos encanta. Este hecho que puede parecer incluso demasiado obvio es una de los preceptos para absorber y asimilar conocimiento de forma natural y fluida. Aprender es mucho más fácil cuando disfrutamos de lo que aprendemos.

El pádel es un deporte que está de moda, muestra de ello es que se ha convertido en el segundo deporte más practicado en nuestro país después del fútbol. Y uno de los secretos de su éxito pasa por ser un deporte de segundas oportunidades. Como seres humanos somos expertos en tropezar y nos encantan las segundas oportunidades, sobre todo porque todos pensamos que nos las merecemos.

Y si pensamos a nivel humano el pádel es, por una parte, un deporte basado en duelo de parejas lo que nos obliga a “llevarnos bien” con el compañero durante todo el partido, hecho que vivimos a diario de lunes a viernes o sábado en nuestras empresas. Y por otra parte es un deporte honrado y de consenso donde las disculpas y el acuerdo ante bolas difíciles predominan, hecho no tan usual a nivel aficionado en otros deportes.

Y esa honradez tácita nada tiene que ver con las ganas de competir y ganar, el objetivo buscado siempre se puede ser conseguido abanderando la honradez y la humildad y ello debería ser dogmático en nuestras empresas.

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¿Y qué puede hacer el pádel por nosotros si lo vemos desde la óptica de empresa? Es simple, puede ayudarnos a ser más competentes si somos capaces de analizar lances del juego, de ver cómo reaccionamos nosotros y los demás frente a ellos y ser finalmente capaces de aprender de lo experimentado para aplicarlo no sólo al trabajo sino a cualquier otro ámbito de nuestra vida. Vamos a por 3 de esos momentos:

 ES DEPORTE DE PAREJA. O nos llevamos bien con el compañero o no podremos jugar. El pádel es como un baile, tu compañero y tú debéis coordinaros balanceando los desplazamientos laterales como si una cuerda os uniese a distancia por la cintura, compaginando igualmente las subidas a la red y bajadas al cristal. El pádel nos enseña a movernos con nuestro compañero, a estar pendiente de él notando sus movimientos para acompañarle confiando que él hará lo mismo con nosotros, a ayudarle en bolas en las que está fuera de sitio y a animarle cuando las cosas no funcionan.

¿De verdad hacéis esto con vuestro compañero/a de departamento o de mesa? ¿En serio os comportáis con tanta delicadeza cuando hay un desacuerdo de ideas? ¿Realmente sois capaces de cubrir a vuestro compañero cuando falla su posicionamiento? ¿ Si habéis tomado una decisión de proyecto de forma consensuada y no es buena sois capaces de seguir al lado de él?

– EL SAQUE PARA PONER LA BOLA EN JUEGO. El saque en pádel, a diferencia del de tenis, no está pensado para ganar el punto sino para poner la bola en juego pero ese desconocimiento provoca que muchísimos practicantes tengan un bajo porcentaje de aciertos en primer servicio por querer ganar. Sin atender previamente a ello lo que provocan es incrementar mucho la probabilidad de perder el punto porque jugar con segundo servicio es un lujo para la pareja contraria. Y luego hay que analizar la falta de sentido común, si el porcentaje de acierto es bajísimo, ¿por qué no cambiar el modo de sacar?. Ya sabemos que lo que pasa cuando queremos obtener otro resultado pero seguimos haciendo las cosas igual.

¿Sois de los que actuáis siempre sin pensar para demostrar que sabéis mucho o sois capaces de comprender que hacer las cosas bien conduce a lograr el objetivo? ¿Acudís al sentido común cuando erráis y sois capaces de rectificar? ¿Sois conscientes que decisiones bien tomadas apelando a la calma y el buen hacer son ejemplo para todos y fuente de rendimiento?

– LA SUERTE DE LA CINTA. Cuando una pareja gana el punto porque la bola golpea en la cinta y cae muerta en campo contrario sin posibilidad alguna para la pareja contraria, se genera de pronto, en paralelo al clásico “perdón” de los ganadores, una tormenta de recriminaciones de la pareja sufrida apelando a su mala suerte. Incluso hay gente, y no poca, que lleva la cuenta de las cintas para ir recriminándolas por sistema. Sin embargo debemos adquirir conciencia que ese golpe debe ser olvidado de inmediato porque ha sucedido con independencia de los cuatro jugadores. Son golpes de suerte que además jamás deciden un partido por los que no vale la pena perder ni un ápice de concentración.

¿Os gusta recriminar la suerte de los demás porque no la habéis tenido vosotros o pensáis que podéis ser los próximos en tenerla? ¿Creéis de verdad que la suerte puntual es lo que hace que vuestro compañero de departamento sea mejor que vosotros o quizás os agarráis a ello por no ser capaz de más? ¿Un golpe de suerte hace que olvidéis el esfuerzo de una persona o pensáis que es el esfuerzo el que permite tener golpes de suerte?

Como seres humanos somos expertos en tropezar y nos encantan las segundas oportunidades, sobre todo porque todos pensamos que nos las merecemos

Siempre me ha llamado la atención, y lo mencioné en otros lugares, que Microsoft incorporó el Buscaminas y el Solitario a su Sistema operativo como instrumento de aprendizaje de uso del ratón que al ser un dispositivo nuevo y desconocido se antojaba árido y poco intuitivo. El deporte nos aporta iguales condiciones de aprendizaje y disfrute, aprovechémoslo siempre que podamos y cuando llegue el momento, no desperdiciemos las bolas de partido.

Por cierto, entrad en una pista de pádel si aún no lo habéis hecho, no os arrepentiréis

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