BrainTrust, franqueza y productividad

creatividadCuando uno lee a Ed Catmull entiende por qué PIXAR goza de la salud y vitalidad de un proyecto recién nacido y de la ilusión de crear, a pesar de hacer ya casi un cuarto de siglo de su primer éxito cinematográfico: Toy Story. Y lo que les hace grandes no es el buen hacer de sus profesionales sino el buen ser de las personas que encarnan a cada uno de ellos en la empresa, como si de otra película se tratase.

Se sigue viendo a Steve Jobs como el auténtico creador de PIXAR cuando en realidad fue un inversor, cierto es que fue el inversor que permitió su desarrollo, pero inversor en definitiva. Y a posteriori, en el desarrollo de la empresa, estuvo casi siempre alejado de los ambientes creativos y productivos, en ocasiones incluso apartado con sutileza precisamente por su carácter.

En realidad Ed Catmull es la esencia de PIXAR, el motor conceptual, pragmático, conductivo, experiencial y conductor de una empresa multimillonaria.

Muchas de las líneas de desarrollo de negocio a nivel creativo, productivo y de gestión han salido y siguen emergiendo de la privilegiada forma de ver el mundo de este hombre tan especial. Creador del primer software de generación de gráficos por ordenador, su visión del mundo fue la que insufló de humanidad y experiencias de vida a una empresa que hoy día es ejemplo para todos.

Una de las claves que han llevado a esta empresa a la excelencia de la que hace gala en todos sus trabajos es el trato de la franqueza. Parece extraño así leído pero es un bloque especial de su libro y un verdadero laboratorio de creatividad en si. Y todo pensado desde una óptica muy simple e intuitiva, un modelo pensado para convertir un proceso profesional en el resultado del talento personal y sin posibilidad alguna de error por desidia.

El autor se afana por hacernos entender la diferencia entre sinceridad y franqueza, argumentando que son casi lo mismo en concepto pero que los tiempos y las personas han separado, apilando una enorme carga de simbolismo sobre la sinceridad, más bien sobre la falta a ella. Sin embargo la franqueza atesora naturalidad y frescor y es fuente precursora de entendimiento y colaboración.

Otra de las claves es haber sido capaces de adquirir plena conciencia, casi desde el inicio, sobre la importancia de que las personas somos falibles y que sólo liberándonos a la hora de compartir ideas, críticas y opiniones, seremos capaces de dar el máximo de sí. En realidad, adquirir esa libertad es la esencia de la cultura creativa en su máxima salubridad.

Con esas premisas bien posicionadas y el objetivo puesto en conseguir lo que cada uno podía ofrecer y recibir, decidieron crear el BrainTrust. Se dieron cuenta que el condicionamiento social, y más dentro de una empresa, incidía directamente en el rendimiento y actitud de los profesionales. En realidad ese condicionamiento nos impide decir la verdad en muchas ocasiones, sobre todo cuando percibimos una posición de poder superior a la que tenemos.

Y la única condición fue que no hubiera condicionantes de ningún tipo y que reinase la libertad ideológica y comunicativa. Y de allí, de algo que parece simple e imposible para muchas empresas, incluso en el año 2015, emergió PIXAR mostrándose como un organismo vivo, un caldo de cultivo creativo con resultados excelsos.

Consiguieron crear un entorno, un espacio donde todos desean escuchar los comentarios de los demás, sin jerarquías, sin límite en la expresión de la idea, sin trabas en el planteamiento de una propuesta y sin atender a quién se contrarresta. Se creó un ambiente donde todo el mundo quisiera sentir y provocar lo que los demás rehuimos por naturaleza y sin darnos cuenta, pensando siempre en obtener el mayor resultado y rendimiento al finalizar el BrainTrust.

Y lo consiguieron cual preciado tesoro. El BrainTrust es su propio proceso de evaluación interno elevado a los máximos estándares de calidad profesional por diseñarlo sobre los estándares de excelencia personal. Se han basado en la confianza, el respeto y la coherencia de todos los implicados en cualquier proyecto de PIXAR. Parten de la idea esencial que cualquiera que forma parte de un proceso creativo continuo en un momento u otro, pierde el hilo. Hay momentos en que uno sabe que algo no funciona pero no sabe por qué, es consciente que acaba de encallar y que no sabe dónde apoyarse para coger tracción. Y entonces allí está el BrainTrust.

Es digno de mencionar un modelo que apela a la comprensión humana para obtener soluciones competitivas en empresa. Es destacable apreciar una estructura de trabajo en equipo que busca siempre los buenos comentarios que son los que dicen lo adecuado en el momento justo. Es imperativo en análisis el plantear e inducir a cientos de personas que el uso de la franqueza como medio de consecución de un fin permite convertir en resultados un cuello de botella.

Las películas de PIXAR son difícilmente adjetivables porque casi se ha dicho todo sobre ellas pero es hermoso ver que toda la creatividad volcada en su perfección gráfica y su seriedad argumental proviene de algo tan simple como entender que las personas deben ayudarse y entenderse cuando pierden el hilo.

Dejo el link a un artículo sin desperdicio titulado INSIDE THE PIXAR BRAINTRUST para que podáis apoyaros más de cerca en este asombroso y eficiente modelo.

Y no olvidemos que cuando Ed Catmull plasmó por primera vez en una pantalla de ordenador, allá por 1973 y de título Hand, una mano moviéndose en 3D (su propia mano fue el modelo), pocos pensaban que más de 40 años después, PIXAR sería la mayor fábrica de sueños que niños y mayores podemos disfrutar. Y todo, por la franqueza.

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