Cuéntame un cuento

storytellingLos cuentos son, en esencia, una de las formas que ha tenido la humanidad de transmitir conocimiento a través de generaciones para asegurar su conservación consiguiendo una alta efectividad porque apelan al dulce trato de las emociones en la forma con el objeto de arraigar un conocimiento de valor en el fondo. A todos nos han contado cuentos de pequeños, y de no tan pequeños, y no negaremos que todos hemos contado alguno, en alguna ocasión.

Y aunque nos parezca extraño como premisa, nos referimos a tres tipos de cuento: los que nos contaban de niño, los que nos cuentan de adulto y una mezcla de ambos.

Dice un refrán popular, cuya obviedad es recurrente a su sentido, que «cuando el río suena, agua lleva», por ello referenciar a los americanos la innovación en conocimiento proactivo aplicado al marketing online, branding y demás iniciativas digitales es porque lo que nos suena de esa corriente es siempre un importante y cierto caudal de agua y porque siempre suele venir del mismo río.

Y no estamos hablando de que ellos lo hagan todo bien, estamos simplemente hablando de hacer bien, porque por estas latitudes somos muy dados a minimizar o ningunear el éxito ajeno en un absurdo y erróneo ejercicio de adquisición de crédito propio, gemelo de la ignorancia y hermano de la envidia, alejando así la posibilidad de una potencial comprensión de modelos funcionales ciertos y contrastados.

Porque nadie lo hace todo bien ni siempre bien, pero es muestra de dignidad y honradez reconocer el éxito de los demás cuando éste es lícito.

¿Y qué tiene que ver todo esto con los cuentos?

La estructura emocional de los cuentos vuelve a estar de actualidad y no por la hermosa insistencia de Disney, Pixar, Dreamworks, BlueSky o Illumination Entertainment en traernos año tras año inolvidables narraciones gráficas, sino porque poco a poco, el neuromarketing nos lleva de la mano a entender que las emociones siempre priman por encima de la lógica, que sólo las primeras transportan sensaciones a la segunda a la hora de tomar decisiones, después de haber impactado con fuerza en nuestras fibras. Y estamos volviendo a los cuentos.

Porque el espectro de incisión y afección de la narrativa de empresa basada en las emociones abarca todas las longitudes de onda que podamos imaginar.

Desde potenciar la imagen de empresa a través del desarrollo sensitivo de su marca hasta destacar los beneficios de un producto atendiendo expresamente a los detalles emocionales que podemos diseñar en el cliente potencial, orientados a dejarle huella y convertir esa sensación en una decisión de compra, si es posible en un factor de recurrencia y, como óptimo, inducir una metamorfosis de ese cliente en prescriptor.

Muchas empresas utilizan el marketing como herramienta para «contar cuentos» pero no de los que queremos escuchar. El cliente es mucho más selectivo y sus fuentes de información se han multiplicado en tan sólo 5 años.

Inmersos ya en 2016, vender por vender ya no es una opción.

Desorientar por avaricia al cliente con falsas propuestas informativas sobre el producto o servicio señala a la empresa como tóxica en un suma y sigue que no podrá escapar, mientras que vivir alejada del marketing digital la anexa a una lista de empresas remotas con problema de tiempos donde la posibilidad de competir ha sido reducida al máximo.

¿Entonces por qué muchas empresas siguen dedicando recursos a contar cuentos que no se creen ni los niños?

Es urgente vislumbrar y asimilar que el ansia por parecer mejor convertida en publicidad de medio pelo, es un arma de destrucción masiva para la empresa anunciante. ¿Aún no hemos entendido que nuestro foco de intensidad promocional no es nuestro producto sino nuestro cliente? Entendamos la diferencia entre causa y efecto, adquiramos conciencia que hablamos a un cliente que, real o potencial, es un ser humano que necesita ser sensibilizado sobre los beneficios de lo que va a adquirir porque sus emociones mandan y van a ser nuestro mejor aliado.

Pero seguimos apuntando mal al foco por eso muchos siguen buscando en penumbra. Muchas empresas siguen centradas en vender en lugar de instigar la compra. Y ello, aunque parezca lo mismo no lo es ni de cerca porque al final, la decisión de compra, es del cliente. ¿Somos intrusivos o somos atractivos?

Y aquí es donde entran los buenos cuentos, los de verdad, los que acarician nuestras emociones, nos alejan de la compra compulsiva tan cercana a la inconsciencia y nos devuelven el sentido del placer de adquirir.

¿Verdad que no nos gusta que nos cuenten un cuento si no tiene un final feliz?. El storytelling es, simplemente, comunicar a través de una historia. Hemos dicho que es simple pero no implica que sea sencillo. Todos tenemos historias que crear sobre lo que vendemos y si no es así, deberíamos. Porque la ventaja competitiva, el valor adicional que aportes en tu proyección de marca hará que el cliente se decante por ti.

Si quieres que alguien hable bien de tu producto o servicio debe haber vivido una gran experiencia con él y sobrepasar la barrera de agradar y fidelizar porque la prescripción es el paso pero final, el más costoso pero también el más efectivo.

No dejéis que os cuenten el cuento que no que queréis escuchar y contad vosotros cuentos que enamoren a quien debe compraros. El storytelling es una estrategia que, si no tenéis, debéis adquirir porque os hará diferentes

Cuando tu deseo es transmitir, nada mejor que conseguir impactar en la esencia de la persona, lo que coloquialmente conocemos como «tocar la fibra» y para ello, ni siquiera hacen falta las palabras. Dotad a vuestra marca de calor emocional y vuestro cliente sabrá que vuestro cuento es de los que tienen final feliz.

Y como muestra de impacto, un botón. Hace más de 6 años que descubrí este vídeo, cuando lo hayáis visto entenderéis por qué sigo acordándome de él y de su sentido:

Si te ha gustado lo que has leído, por favor compártelo en tus redes sociales.

Espero tus comentarios y no olvides suscribirte a mi blog.

Gracias !!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *