Sé S.M.A.R.T. para ser diferente

smartVivimos en una sociedad altamente competitiva, regida por un sinfín de estándares no escritos cuyo origen se diluye en los albores del tiempo y de los que nadie recuerda su procedencia. Estándares que, por sistema, nos muestran aspectos de la empresa elevados a los altares de la necesidad y urgencia que, bien analizados, se muestran extrañamente poco trascendentes frente a los que en realidad obviamos. ¿Eres de los que siguen esas normas?

El tejido empresarial, competitivo hasta el infinito y más allá, sitúa a las empresas en una contienda diaria y constante por ser las mejores, por tener los mejores productos o servicios y los mejores precios.

Es una extraña carrera de fondo que en muchas ocasiones no permite vislumbrar la línea de llegada porque muchas de las que compiten a golpe de codo, no se preocupan por tener mejores empleados, una mejor imagen corporativa, un mejor espacio web o una mejor comunicación con el cliente. Y aunque ésta parezca una extraña dicotomía, en absoluto lo es.

El ser humano se mueve por emociones nutridas por percepciones y este caso no es la excepción. ¿Te has preguntado alguna vez si prefieres ser el mejor o prefieres ser diferente? Si la respuesta es casi automática y visceral hacia la primera opción es, en gran parte, debido al cultivado influjo del entorno y pregúntate en qué espacio de percepción te estás moviendo, si en el de la objetividad o en el de la subjetividad.

Muchas empresas quieren ser las mejores sin percibir, de base, cuáles son los atributos que les permitirán serlo. Quizás por eso salen a correr sin estar preparadas y sin la equipación adecuada.

Pensemos, ¿qué significa ser mejor que los demás? ¿Estamos hablando de nuestras capacidades como profesional, de nuestro don de gentes como persona o quizás de nuestra reputación como empresa? ¿Cuáles son los aspectos que nos permiten escalar un puesto en la carrera? ¿Quién decide objetivamente si eres mejor o peor empresa y respecto a qué y cuál?

¿Y si nos dejamos de prejuicios ambientales, cambiamos el punto de vista en cuanto a percepción sensorial de la empresa y hablamos de ser diferente? Es empíricamente complicado hacer un juicio de valor sobre qué color es el más bonito, sin embargo, es intuitivamente comprensible la diferencia entre el rojo y el azul. Con ello quiero introducir la idea de que ser mejor es un concepto altamente subjetivo mientras que ser diferente es uno claramente objetivo.

Cierto es que sobre gustos no hay nada escrito, pero el gusto incide en lo que entendemos por mejor o peor. El ser humano tiene muy internalizado, por ejemplo, el opinar sobre lo buena o mala que es una película en lugar de acudir a la simple exposición objetiva de si le ha gustado o no. No es posible emitir un juicio de gusto sin ser subjetivos ya que mostramos nuestra apreciación personal e intransferible, por eso ser mejor o peor para mis clientes potenciales dependerá de lo que cada uno de ellos perciba en cada momento.

paraguas

Cuando nos sentamos a generar un proyecto a partir de una idea lo primero que nos viene a la cabeza es que sea diferente del resto. Aquí tenemos el primero de los atributos principales de un modelo de éxito. Entonces, ¿nos centramos en qué podemos hacer para ser diferentes? Para ello apelemos a la inteligencia, seamos S.M.A.R.T. pero no atendiendo al conocido anglicismo sino desde su vertiente de acrónimo.

ESPECÍFICO (SPECIFIC). Es un hecho que las diferencias destacan por su singularidad y simplicidad, lo que les confiere especificidad. No te desvíes de ello y busca ser específico, no divagues ni disperses, tu ecosistema sectorial está repleto de empresas iguales que pelean por una demanda que se debilita cada vez más debido, precisamente, a la densificada y nutrida oferta que ellas mismas generan confundiendo al mercado. Un claro feedback, cuanta más oferta igual hay, más se debilita la demanda. ¿Quieres formar parte de ese mercado o prefieres crear el tuyo propio?

MEDIBLE (MEASURABLE). Sobre todo de puertas adentro. No permitas que el ansia del mercado te infecte, sé salubre y soluble. Permite ser probado sin peligros para la salud emocional de tu cliente potencial y sé capaz de diluirte con valor en cualquier iniciativa que el mercado active. Y siempre de cara al ecosistema, analiza con detenimiento tus posibilidades sobre el estado de tu sector y acuña una nueva moneda de cambio para tus clientes. Ser diferente pasa por saber medir.

ALCANZABLE (ACHIEVABLE). No te crees un horizonte inalcanzable por querer ser diferente, en tu contabilidad emocional, tu columna del debe podría quedar afectada. Cualquier iniciativa que actives en pos de la diferenciación debe ser alcanzable, lo que curiosamente te aportará un valor añadido difícil de alcanzar por tus competidores. Lo que te diferenciará de los demás es lo que ellos no consideran importante para su desarrollo o son incapaces de asimilar. Aprovecha tu capacidad para mantener los pies en el suelo por mucho que éste tiemble.

REALISTIC (REALISTA). Nada más qué decir. Bueno si, diremos algo más. La realidad parece ser una presencia ambigua y relativa que depende también de la percepción, pero ser diferente no tiene mucho secreto ni da, de base, mucho pie a coleccionar percepciones confusas. Coherencia y honestidad, nada más. Ser diferente implica que te vean diferente y mostrarte tal cual eres impregna en la retina de tu cliente potencial el valor de tu diferencia. La tan manida frase «cortar y pegar» sigue liderando el podio del «voy a poner en marcha un negocio». Tu realidad es la de tus valores y principios, sé fiel a ella y serás diferente.

EN TIEMPO (TIMELY). Sobre el tiempo poco que aportar. El tiempo es esa superficie resbaladiza sobre la que deslizamos nuestras acciones, que tiene una velocidad constante de 60 minutos por hora y que no podemos manejar. Sin embargo, la óptima gestión de nuestras acciones en el intervalo de tiempo del que disponemos sí es una medida de diferenciación. La gestión de tareas y la productividad son dos ejes de desarrollo que dotarán a tus profesionales y empresa de herramientas para mostrarte diferente. Dedica tiempo a entender el tiempo.

Aristóteles dijo «La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica» Nuestro mundo está lleno de gente inteligente y con conocimiento, pero no olvidemos la destreza de convertir nuestros valores en resultados prácticos. Ser y tener para no hacer nada es una condena.

Hay que adquirir el hábito de ser diferente para no tener que competir con los que quieren ser mejores.

¿Me ayudas a crecer compartiendo esta entrada? gracias