Asociacionismo

4 claves para entender el asociacionismo (y así, no tener miedo a asociarse)

Si has escuchado alguna vez «¿asociarse, para qué? No quiero que mi competencia sepa nada de mi negocio» debes evitar el contagio y seguir leyendo porque esta entrada es para ti.

Partimos de la base que si la idea que se tiene sobre asociarse es que las empresas de un mismo sector deben compartir sus estrategias de negocio y mostrar quiénes son sus clientes para conseguir un «bien común», la idea es errónea y descabellada, ya de base.

No cabe duda que este planteamiento nace del miedo endémico que empresarios, profesionales y autónomos tienen sobre compartir «sus cosas» con quienes son competidores directos. Y sería comprensible si esa razón no fuese también equivocada.

Hay que partir de la premisa que las empresas siempre han luchado contra sus iguales de mercado, buscando en el baúl de los recursos para encontrar algo que les permita diferenciarse.

Y aquí ya tenemos algo ganado en comprensión, la claridad absoluta de qué significa «competir» con otra empresa casi igual a la tuya, al menos en concepto comercial.

A partir de aquí, el resto debería ser más simple de interpretar pero nada más lejos de la realidad. Vayamos a un ejemplo gráfico para intentar percibirlo con mayor claridad.

¿Os habéis preguntado por qué los grandes campeones de Moto GP como Marc Márquez o Valentino Rossi, cuando empujan a fondo el puño del gas en la salida, solo miran hacia atrás unas cuantas veces durante toda la carrera?

Porque al confiar plenamente en sus tiempos de pilotaje, son conscientes que si mantienen esa competencia profesional, el mirar hacia atrás se convierte en un mero referente de la distancia que llevan al segundo, confiando en el resultado que obtendrán.

¿TIENES CONTEMPLADO EL TRABAJO CONTINUO CON LAS COMPETENCIAS DE TUS PROFESIONALES COMO PALANCA DE DESARROLLO DE TU EMPRESA?

¿Y por qué pensáis que tiene que ser diferente en la empresa?. ¿No os veis capaces de poner el foco en nuestro valor y que el resto de competidores sean, tan solo, un referente de dónde estáis posicionados en cada momento? Porque ampararse en esa confianza debería permitiros caminar con desahogo.

Entonces, ¿por qué hay tanto miedo a asociarse?

Vamos con las claves:

1.- MIEDO A MOSTRARSE

Razones para frenar el asociacionismo hay varias, sin embargo, puedo aventurarme a decir, por peso específico, que el miedo a mostrarse abiertamente frente al competidor destaca sobre las demás. Y volvemos a apuntar que sería comprensible si no fuese, de nuevo, un error de base.

El asociacionismo se caracteriza por unir esfuerzos entre empresas iguales de un sector en pos de conseguir unos objetivos comunes que les faciliten a la mismas su desarrollo profesional, lo que redunda en el crecimiento del sector.

Sin embargo, nada tienen que ver aquí ni los clientes que tienes, ni tu facturación, ni tus contactos ni tu estrategia. Si confías en ti y tus desarrollos, ¿por qué temer?

Como muestra saber que hay muchos profesionales en YouTube que suben vídeos enseñándonos al detalle cómo ellos, por ejemplos, consiguen tener miles de seguidores en una red social.

¿Y sabéis por qué son tan transparentes? Porque se dejan cosas en el tintero relacionadas con su estrategia interna que les dan valor y ventaja competitiva. Y porque confían por completo en sus competencias y saben, perfectamente, que nadie que vea lo que hace, va a convertirse en su competidor.

Es como si Ferran Adrià te enseña a hacer un cocido y de pronto se asusta pensando que mañana abrirás un restaurante y se llenará de seres humanos que alucinen con tu cocido, haciéndole competencia directa y perdiendo él cuota de mercado y relevancia. Ridículo, ¿no creéis? ¿Se percibe el paralelismo?

Urge comprender que mostrarse no es sinónimo de ser copiado ni de sufrir ruina empresarial solo porque alguien ha visto qué hacemos y pensemos, de pronto, que montará una estructura como la nuestra y lo hará mejor que nosotros.

¿A estas alturas, aún tenéis miedo de mostraros pensando que os van a copiar?

¿Entrando ya en 2022, seguís amarrados a creencias limitantes y hábitos arcaicos y rancios?


2.- A LA CAZA DE LOS APROVECHADOS

Juntarse para conseguir objetivos comunes no implica crear una comuna donde todo se comparte. La idea es seguir el precepto de «la unión hace la fuerza», adquirir conciencia sobré qué aspectos manejar para que todos seamos partícipes y aportemos por igual en la medida de cada uno. Por igual !!!

Pongo en negrilla «por igual» porque otra de las causas de disfuncionalidad asociativa es, precisamente, la desidia o dejadez de muchos de sus miembros al no entender (o trascender por descaro) la necesidad nuclear de remar todos a la vez y en la misma dirección y sentido.

No son pocos los que piensan que diluirse en un grupo de empresas a la espera de un beneficio conseguido con el esfuerzo de los demás, es lícito y pasará desapercibido.

Sin embargo no es así y donde suele apreciarse con especial intensidad es, precisamente, en las juntas directivas donde de los estandarizados 4 o 5 cargos, suelen ser 1 o 2 los que acaban tirando del carro. Por lógica, si empezamos mal de arriba, ¿qué esperanza tenemos sobre lo que llegará abajo?

Dejadme aportar, por mi experiencia, una opinión subjetiva.

Hay que tener muy poco respeto por tus iguales empresariales, una percepción débil o nula del significado de compromiso y una desvergüenza manifiesta al seguir participando en las juntas cual miembro ilustre cuando, al final y como se dice coloquialmente, «no das palo al agua».

Y si me permitís un añadido para acabar con este ejercicio de subjetividad, la responsabilidad final de esta situación hay que balancearla hacia los miembros activos de la junta al no invitar, delicada pero firmemente, a esos miembros a abandonar la junta. ¿Estamos ante otro ejemplo absurdo de miedo «al que dirán»?. Reflexionad por favor y me lo ponéis en los comentarios.

¿En serio seguís aguantando a quién se aprovecha de vuestro trabajo conjunto?

¿Por qué pensáis que a quienes intoxican los entornos profesionales hay que evitar «molestarles»?


3.- ADQUIRIR CONCIENCIA DE LAS COSAS

No penséis que os estoy llamando inconscientes, nada más lejos de la realidad.

Sin embargo, sí acudo a lo que hoy día se llama «poner el foco», es decir, centrarnos y concentrarnos en algo que queremos conseguir, atendiendo a ello y solo a ello, evitando dispersar, gestionando las desviaciones que vengan de fuera (y de dentro), siendo firmes en el sentido del objetivo y no dejando de pensar en el propósito de lo que hacemos.

Se dice que no hay viento favorable para quien no sabe adónde se dirige, de ahí el valor del propósito sobre el que sembrar el objetivo.

No olvidemos que las empresas son organismos vivos cuya unidad vital es la persona y, por extensión, el profesional. La capacidad de adquirir conciencia es exclusiva del ser humano y es un instrumento de percepción que ayuda a nuestro desarrollo y al de la empresa.

Es por ello que, siendo una cualidad humana y de fácil comprensión, urge adquirir conciencia de que al unirnos para crecer como sector, vamos a trabajar aspectos de la empresa que inciden en el desarrollo conjunto y en la construcción de puentes con entidades y administraciones públicas, con objeto de mejorar como conjunto ya que si el sector mejora, mejorarán las empresas.

Con ello tenemos un ciclo de valor ya que la mejora del sector proviene, precisamente, de la mejora de las empresas y su unión, lo que genera un feedback positivo de crecimiento recurrente.

Y si es así, ¿por qué sigue habiendo tanto recelo? Una de las respuestas evidentes que todos podéis percibir es lo que llamamos nuestro funcionamiento en «piloto automático» donde las creencias (limitantes), los hábitos arcaicos y las tradiciones arraigadas («hacemos las cosas así porque siempre se han hecho así»), no dejan paso al contraste de pensamiento y a la generación de criterio, dibujando un escenario de resistencia al cambio que urge deshacer.

De ahí el valor de adquirir conciencia, de abrir la mente a lo nuevo, de ser curiosos en lugar de temerosos y de ser conscientes de que si el sector busca el bien común, difícilmente se conseguirá si cada uno va en una dirección.

¿Seguiréis ejerciendo la resistencia al cambio por no adquirir conciencia de lo que hay?

¿Os supone un problema abrir la mente a lo nuevo y percibir que vuestro cliente ya no es el de 2019?


4.- UN MEDIO PARA LA MODERNIZACIÓN DEL SECTOR

Si nos paramos a pensar en todo lo que significa innovación y desarrollo podremos percibir que, en líneas generales, suele haber mucha palabrería y muy poca energía, que una vez las cosas se han «comentado para la foto», no pasan de aquí.

Este 2022 va a suponer un cambio de paradigma aún mayor del que ha supuesto 2021, es por ello que la empresa, sobre todo la PYME, necesita aflorar sus necesidades y comprender que lo que necesita es aprendizaje y puesta en práctica así como toma consciente de decisiones.

Porque la teoría, de nada vale sin la práctica y cuando una innovación es adquirida por un grupo de empresas con el mismo objetivo sectorial con objeto de aplicarla en cada una dependiendo de sus valores, idiosincrasia y estrategia, el resultado final suele acercarse al éxito y en este proceso, ninguna de las empresas ha mostrado ni puesto en riesgo sus privacidad y competitividad.

¿No pensáis que esto va más con el ego y con el miedo simplemente a compartir que con lo que supone agruparse en busca de un objetivo común? Y es en este punto cuando hay que volver al punto 2 y controlar a los aprovechados que rondarán, sin participar en ellas, las acciones a acometer en busca del beneficio gratuito.

Permitidme otro ejemplo. Imaginemos que las empresas del sector tienen necesidad de entender qué es la transformación digital adaptada a su sector o cómo pueden gestionar mejor a sus profesionales desde el conocimiento de sus comportamientos.

¿No queda claro que estas acciones tienden a la modernización del sector y a que cada una de sus empresas, después de su percibirlas y comprenderlas, sacará conclusiones e implementará las acciones que considere idóneas para ellas y su modelo de negocio? Este hecho, en sí, es ya un valor diferencial.

En definitiva, que asociarse es velar y construir el desarrollo y modernización de la empresa y el sector.

¿Vas a quedarte atrás tan solo por no querer caminar junto a los demás?

¿Has pensado el motivo real de no querer compartir nada con tus competidores?


Hay cosas que caen por su propio peso.

Si como empresario eres consciente de que todo cambia y, a la vez, no eres capaz de cambiar nada, más tarde o más temprano y sin tiempo a reaccionar, acabarás padeciendo fallas funcionales y pérdida de competitividad.

Y sí, sabemos por experiencia que hay muchas cosas y personas externas a las que culpar cuando el negocio no va bien, sin embargo, uno siempre sabe, consciente o inconscientemente, que evitar ponerse él mismo a la cabeza de los errores que quebrantan la empresa, es el primero de los errores y sus consecuencias son terribles para el negocio.

He visto sufrir empresas por no querer reconocer dentro de su asociación que necesitan ayuda. He visto profesionales cargados de ansiedad por aguantar una compostura incongruente con su situación tan solo por no aparentar malestar en una comida. He visto cerrar empresas por tener más miedo a cambiar que a cerrar.

Esto no es un juego, hablamos de personas y familias y de la sostenibilidad del negocio que las sustenta, entre ellas la vuestra. Por ello debemos atender al asociacionismo como lo que es, una estrategia de desarrollo que busca el bien de un sector a través del bienestar de las empresas que lo forman.

Depende de ti estar dentro o fuera.

¿Te lo vas a pensar?


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