No confundamos calidad con cantidad porque ello afecta a la productividad de la empresa

No confundamos calidad con cantidad

Aunque pueda sonar extraño, sí se confunde y no en pocas ocasiones. Ser capaces de entender la diferencia puede suponer el descubrimiento de un nuevo modo de hacer las cosas, de un nuevo camino centrado en la consecución del objetivo por competencias y no por desgaste profesional.

¿POR QUÉ SOMOS TAN RUDOS DE COMPRENSIÓN?

Si eres empresario, es evidente que tu primera y más seria responsabilidad es velar por la productividad de tu empresa, porque tu familia y la de tus empleados dependen de ese planteamiento.

Entonces, ¿por qué se es tan rudo de no entender que hacer muchas horas no es sinónimo de productividad? ¿Por qué se tiende a creer que el movimiento abundante y constante de personas, papeles y teléfonos van relacionados de forma cierta con el rendimiento que se saca al negocio?

La necedad no es un insulto, es simplemente una actitud humana en la que uno reitera y reincide en sus errores de forma sistemática demostrando su falta de inteligencia. Ojo, el respeto por encima de todo ya que cada uno es dueño del desarrollo de sus capacidades. Aún así, es muy triste y preocupante porque es una situación que lleva décadas enquistada en el tejido empresarial, vigente hoy en día en no pocas empresas y a la que no se pone solución.

Llevamos más de 15 años en la vanguardia como país de Europa en el que más horas se trabajan y el que menos produce. Si nos paramos a pensar con calma este dato debemos entender que algo sucede y quien no entiendan semejante discordancia cuidado porque puede estar condenando de base la empresa que tanto ha costado levantar.

Y al hilo de ello, ¿es posible que sigamos confundiendo calidad de hora con cantidad de horas? Es en esa velocidad inalterable de 60 minutos/hora donde reside el secreto de la productividad

Guillermo Llofriu

¿POR QUÉ SEGUIMOS ABONADOS AL MIEDO?

¿Por qué da tanto miedo que alguien piense que desconocemos temas relacionados con nuestro sector? ¿Por qué pensamos que estamos obligados a saber todo de todo si, en verdad, no damos abasto con el conocimiento propio de lo nuestro? ¿Por qué reprimimos el acto de ser asesorados por terceros si es lo que hacemos de forma natural y automática cuando nos duele una muela o reformamos la casa?

Si nuestros empleados necesitan más de 8 horas para realizar las tareas que tienen asignadas es porque hay algo que falla. O hemos contratado gente poco capaz o no somos capaces de entender la estrategia, organización y planificación empresarial. En cualquier caso hay que vivir atento a ello o nos costará mucho ponernos de nuevo en movimiento. Cuestiones:

  • ¿Nos hemos preguntado por qué hay empresas de nuestro mismo sector que cierran a las 15.00 de la tarde y son mucho más rentables que las nuestras cerrando a las 20.00, tras 12 horas de trabajo?
  • ¿Quizás nos asusta conocer el por qué, viendo que por ahora no somos capaces de replicar la fórmula y, por ello, las «criticamos» en un triste intento de auto protegernos?
  • ¿Por qué con el paso de los años se ha ido dilatando el tiempo de nuestras tareas, las mismas tareas de siempre, hasta condicionarnos el día a día?

Es curioso escuchar a decenas y decenas de empresarios decir «hoy día estamos trabajando 3 veces más que antes para ganar la mitad de lo que ganábamos». ¿Otra vez nos abonamos a la necedad? ¿Cómo quedamos? ¿Queremos que nuestros empleados trabajen cada vez más pero dejamos constancia que trabajando tres veces más que antes ganas la mitad?. Urge entender este posicionamiento porque es disonante y solo conduce a la frustración y la ansiedad.

Si el miedo nos consume debemos elegir: ir a por todas y despegar o esperar que el miedo arruine nuestras empresas.

HONESTIDAD

Y mientras no seamos honestos con nosotros, esto no va a funcionar. Mientras pensemos que somos los «cracks» de nuestro sector porque nuestra empresa no cierra ni al medio día, estamos en grave riesgo de quebranto funcional. Mientras contratemos mano de obra por precio en lugar de profesionales cualificados por competencia, mantenemos nuestro negocio en un estado de riesgo alejándonos, cada vez más, de la tan ansiada consolidación que nos lleva a ser sostenibles.

Reírse de las empresas que optan por cambios adaptativos es muestra del desconocimiento que se tiene sobre la evolución del mercado y transparenta la ausencia de comprensión sobre lo que viene

Guillermo Llofriu

Porque mientras sigamos confundiendo calidad con cantidad, mientras no entendamos que la empresa, para salir de la crisis necesita, como punto de partida, trabajar por calidad de hora y no por cantidad de horas, esto no va a funcionar.

Y a nuestro lado, en nuestro mismo sector, en nuestro mismo rango de empresa, hay muchos que han reducido su miedo y están entendiendo que la única forma de dejarnos atrás como competidores es adaptándose al medio y entendiendo que calidad y cantidad, son dos conceptos relacionales pero no intercambiables.


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