5 razones para hacer marketing de contenidos

Si por cualquier circunstancia alguno de vosotros aún no conoce el marketing de contenidos, debe plantearse la necesidad de hacerlo por su peso específico en la empresa actual, pero ese no es ese el sentido de la entrada de hoy ya que Internet está repleto de buenas referencias a él. Hoy quiero hablar del rendimiento que puedes sacar tú y tu empresa de una estructura de marketing de contenidos. ¿Me acompañas?

DE FÁCIL, NADA

¿Verdad que en Internet parece todo muy fácil? ¿Detectáis que a mucha gente los contenidos de Internet les parecen fruto de la generación espontánea? ¿A qué se debe que lo digitalmente desconocido, por contra a lo que la lógica debería aportar, se interprete como sencillo, rápido y se le atribuya la etiqueta de «fácil»?

Generar contenido de valor que conduzca a la consecución de objetivos que generen un beneficio cierto es una propuesta que toda empresa debería colocar en el orden del día de su próxima reunión de estrategia.

Pero a diferencia, una vez más de lo que parece obvio, generar contenido no es nada fácil y menos si queremos contenido de valor. Porque el flujo de consecución de valor que va desde el usuario nuevo y desconocido hasta el cliente prescriptor en un proceso de atracción que debe ir sustentado en todo momento por un aporte de contenido de calidad, responsable éste de convertir al primero en el último.

Convierte un usuario desconocido en un prescriptor gracias a tu contenido de calidad

Guillermo Llofriu

El marketing de contenidos se posiciona como uno de los ejes tractores de la empresa actual. No olvidemos que la marca de la empresa es la síntesis de todo lo que queremos transmitir de ella y con ella y el marketing de contenidos, la herramienta de proyección del valor de marca.

En épocas perdidas en los albores de los tiempos, cuando incluso la escritura era inoperante, las generaciones transmitían conocimiento a través de los cuentos, las narraciones, las leyendas y demás formatos verbalizados. Y ya en esos tiempos, eran solo algunos los privilegiados dotados de capacidad comunicativa. Hablar no es lo mismo que saber hablar, escribir no es lo mismo que saber escribir.

Y no es una apreciación narcisista, es una realidad de empresa de la que se espera un rendimiento económico, de ahí su vinculación con el negocio y su valía. Y precisamente por su trascendencia, no todos estamos preparados para escribir, y menos, para contar historias.

El marketing de contenidos se centra en contar una historia sobre un producto o servicio que queremos proyectar para que el lector detecte y asimile, con la intensidad y detalle que seamos capaces de transmitir, el valor del mismo actuando siempre desde una vertiente de calidad de contenido y focalizando el diálogo en la resolución de necesidades.

Y precisamente por su alto componente inductor y activador, quiero aportarte 5 razones por las que debes usar marketing de contenidos en tu empresa:

1.- NADIE MEJOR QUE TÚ PARA ESCRIBIR SOBRE TUS MARCAS

Tú tienes el conocimiento, tú tienes el valor. Escribir no significa que te obligues a hacerlo tú mismo porque escribir es un estado y una actitud relacionado con las emociones y las sensaciones, alejada en muchas ocasiones de tu trabajo. Como antes apuntamos redactar es, en esencia, un medio tractor de personas a través de las emociones con el objeto de convertirlos en clientes, lo que redundan en el rendimiento económico de la empresa.

Si eres capaz de dar a conocer tu marca con mayor intensidad y profundidad que tus competidores, el porcentaje de atracción hacia la misma se incrementará. Y cuanto más cercanos a las emociones se encuentren los atributos de tu marca, mayor grado de compromiso mutuo podrás manejar. Porque el compromiso de marca es una dirección de dos sentidos, el que tu ofreces a tus clientes y el que ellos te devuelven respecto de tu marca.

Escribe y escribe sin miedo porque ese miedo no es real; escribe sin condiciones porque no las hay a menos que tú mismo te las impongas; escribe sin reparos sobre hablar bien de lo tuyo mientras tras esas palabras haya un compromiso de calidad cierto; escribe sin límite mientras respetes los tiempos y densidad de llegada a tus clientes y, sobre todo, escribe sin condicionarte por lo que hacen tus competidores porque esa es la vía óptima de perder el tiempo. Escribe y haz que sean ellos los que se obliguen a seguirte.

2.- TRANSMITE Y COMUNICA

Vivimos en un país donde el «no pasa nada» ha revertido en un modo de vida, un estado social que provoca contradicciones como que el error no se perdona pero, a la vez, no ocurre nada al errar. Es una situación más de disonancia cognitiva en un tejido empresarial extenuado de pensar cómo crecer y ser sostenible sin conseguirlo. Hoy día es muy fácil confundir la libertad de expresión con el fanatismo.

Y también estamos abonados al movimiento perpetuo, ese momento que muchos científicos han intentado conseguir sin éxito al ser una imposibilidad física y que, de forma sutil, muchos profesionales atesoran en un modelo funcional donde mover papeles, teclear, usar el móvil y tener reuniones eternas es su estrategia de postureo profesional cuyo resultado final, en términos de productividad, es casi nulo.

Si al escribir no transmites ni comunicas, no produces y entonces, mejor que dejes de escribir porque formarás parte del movimiento perpetuo y no aportarás valor. Cuando uno escribe para proyectar valores de empresa o marca, comunicar lo que se necesita y transmitir lo que se desea es un requisito sine qua non.

Escribir es ofrecer comprensión y entendimiento, conceptos irrenunciables cuando es de tu producto/servicio del que hablas y cuando tu interés es generar un sustrato de percepción de valor del que pueda alimentarse el lector y que lo conduzca a querer saber más de ti. Transmite y comunica o calla, Internet está repleto de escritos sin valor e incluso falsos, como bien detalla Enrique Dans en esta entrada.

¿Estás dispuesto a publicar un 20% de escritos que te generen un 80% de resultados? Si es así, ¿a qué estás esperando? Y si no sabes escribir, que escriban por ti, pero escribe

Guillermo Llofriu

3.- TRASCIENDE A TODO

Es indiferente quien seas o lo que tengas, trascendemos facturaciones, número de empleados y número de delegaciones. Tener la capacidad de escribir es una posición de valor frente a cualquiera que no sea capaz de hacerlo.

Mírate en el espejo, piensa en el tejido empresarial y el mercado global, asiente con la cabeza y olvida. Olvida lo pequeño que crees que eres, olvida qué producto distribuyes y dónde, olvida hasta quién eres, porque lo único que importa eres tú, tu producto y tu capacidad para llegar a las personas. No dejes condicionarte por el sector ni por el mercado porque, en verdad, al escribir eres tú quien los condiciona al aportar al ecosistema un valor diferencial.

Escribir puede sacarte de esa «zona de confort» donde las rentabilidades alejadas de tus deseos generan ansiedad y te permite abrir un nuevo escenario en el que tú, como inductor del cambio, generas un nuevo mercado para tu producto y te responsabilizas mediante tus escritos.

Una de las claves actuales de desarrollo es conocer nuestras limitaciones como empresa y la del mercado en el que estamos y crear, dentro de nuestras posibilidades, un mercado propio que esté atento a lo que le contamos sobre los beneficios de nuestros productos y servicios.

4.- YA HAY MUCHO ESCRITO

Si, es cierto, Internet está lleno de palabras y referencias a productos pero seamos honestos, no las hay sobre tu producto, ni sobre tu empresa ni sobre tu marca porque tú eres el dueño único y absoluto, de su difusión y de su proyección mediática.

¿Vas a perder un 80% de valor sólo porque en Internet haya un 20% de referencias a productos parecidos al tuyo? ¿O serás creativo, proactivo e inductivo y generarás un 20% de escritos que te aporten un 80% de resultados positivos?

Si los escritores dejasen de escribir sólo porque otros escritores tratan su mismo tema, haría décadas que se habría dejado de publicar libros. No dudes, ponte en «modo escritor» y:

  • sé creativo en tus referencias y propuestas
  • sé firme en la calidad de tus escritos
  • sé diferente porque tu producto y marca son únicos
  • sé tú mismo, los demás ya están cogidos

Si crees que escribir es tan fácil, tan sólo ponte a ello y después, cuéntame

Guillermo Llofriu

5.- SI NO ESCRIBES QUE TE ESCRIBAN, PERO ESCRIBE

¿Qué pierdo si no escribo? se preguntarán muchos. Estas preguntas, como muchas otras, afloran sentimientos de duda, desconocimiento, temor y hasta se postulan, en ocasiones, contra el hecho positivo por padecer desconocimiento.

El problema no es lo que se pierde sino lo que se deja de ganar, que es muy diferente. Y es un hecho que cualquier empresario entenderá sin esfuerzo ya que la pérdida, para ser ácida, no siempre debe ser económica.

Si no escribes habrá un amplio segmento de clientes potenciales que no te verán, no sabrán de ti ni como encontrarte con la consiguiente pérdida de visibilidad, algo imperdonable en estos tiempos.

Si no escribes estás dejando de mostrar los beneficios de tu producto y marca, un trabajo de impacto de marca cuya pérdida efectiva no tiene sentido. Si como empresa sigues haciendo folletos y buzoneo será porque ello te indica que entiendes el concepto de impacto de marca (otra cosa es que su efectividad esté ya en serias dudas). Es momento de ser honesto con uno mismo y actuar en digital.

Y sí, como los escritores de novela, hay muchos otros de tu sector que sí escriben y, aunque no sea de tu marca y mismo producto, por similitud en origen o confusión en destino, están fagocitando tu mercado y, con independencia de si el impacto es positivo o negativo, se te habrá vetado la entrada en un grado que quizás después no serás capaz de acometer. Si entiendes la diferencia entre perder y dejar de ganar, estás listo para empezar a escribir.

En definitiva, el marketing de contenidos debe ser tu nuevo paradigma de negocio y ese referente global de marca que tu mercado ame.

Y hazme caso, escribe, escribe y escribe. Y sino no sabes, contáctame y escribiré para ti.


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