Condicionales del 1 al 5 para no perder el equilibrio

La vida se dibuja con condicionales. Son nuestras pesas calibradas, las que usamos para reequilibrar la balanza cada vez que algo altera su equilibrio. Porque vivimos sometidos a esas disyuntivas que nos trae el cambio y nos desequilibra, estando obligados a analizar cada situación y ver en cuál de los dos platillos colocamos las pesas calibradas que nos devuelvan la estabilidad.

Y no podemos escapar ni renegar de esos desequilibrios porque, en la mayoría de situaciones, estamos obligados a elegir una de los dos platillos si queremos seguir siendo competitivos. Y con ello debemos adquirir conciencia de que nuestro peso global ya no será el mismo aunque volvamos a tener equilibrio. A eso se le llama crecer. Y en verdad, puestos a elegir por obligación, vale la pena detenerse a meditar la decisión.

Cuando nos toca elegir, la combinatoria de resultados es importante, de ahí la definición expresa y específica del cambio asumido por cada uno, siendo esa decisión la que nos hace diferentes.

Y hay de todo, desde los que no prestan atención al desnivel tan solo para evitar decidir hasta los que deciden tirando una moneda, pasando por los que se frenan, con lo que ello conlleva, hasta que les llega algún tipo de inspiración.

Lo que no alberga duda es que al final, de una forma u otra y elijas lo que elijas, necesitas volver al equilibrio si quieres seguir prosperando.

Obvia decir que el ejemplo de la balanza es un símil para entrar en materia ya que, nuestro día a día como profesionales y empresa, nos coloca una y otra vez en ese control del balance.

Y cuando un platillo pesa de más consecuencia de un cambio, el desajuste te obliga a tomar decisiones. Por ello quiero acercarte 10 condicionales con la esperanza de que puedas reconocerte en alguno y que otros te sirvan y te ayuden a equilibrar.

Y lo voy a hacer en 2 entradas diferentes y seguidas, para que así los manejes de 5 en 5. Y no lo hago para que la entrada sea más corta ni más fácil de leer, lo hago para que en el tiempo que medie entre una y otra, hayas podido identificar los 5 primeros, posicionarlos en tu empresa y quién sabe si empezar a ver la necesidad de trabajarlos cuanto antes.

El desequilibrio que genera el cambio es, tan solo, la forma en que mejoras mientras devuelves el equilibrio y sigues siendo competitivo

Guillermo Llofriu

Y dado que hablamos de cambio, quizás sería una idea interesante hacer «inventario» de los resultados de tu toma de decisión como un referente de futuro en momentos de repetición de estado, no solo para aprender de la experiencia sino para evolucionar como profesional y empresa.

¿Preparado para reequilibrar? Aquí tienes los 5 primeros condicionales:

1.- ¿CAMBIO O ME QUEDO COMO ESTOY?

El camino del cambio es un hecho constante y recurrente desde que la empresa es empresa y, a la vez, uno de los mayores temores y fuentes de ansiedad para profesionales y empresarios. Sin embargo, ¿si todo cambia, por qué tienes miedo al cambio? ¿No será que te tiendes a ponerte en duda a ti mismo frente a él y sus efectos? Y si es así, ¿por qué temer? si en verdad, siempre estamos en duda frente a lo nuevo.

En el mundo empresarial, nada hay más contraproducente y a la vez absurdo que querer esconder tu desconocimiento por miedo a que los demás piensen que no sabes.

Si algún empresario o profesional sigue practicando ese miedo, y todos tenemos constancia que no son pocos, sin duda acabará viviendo las consecuencias y recolectando lo que ha sembrado. Nada le librará de las consecuencias de las decisiones que toma. Y aún así, se sucumbe al miedo.

En el mercado actual no puedes flaquear, pero si estás más preocupado por tu ego y «el qué dirán», te muestro el sentido de este primer condicional.

Si decides quedarte igual, los competidores que elijan el camino del cambio te superarán y entrarás en un proceso de incertidumbre y quebranto funcional por no entender qué ocurre al ver que los demás divergen en desarrollo y te superan mientras pasas los días pensando que estás haciendo todo lo que puedes y más.

Sin embargo, si decides apelar al cambio adaptativo e implementarlo, serás tú el que vaya dibujando las líneas de competencia profesional, siendo los demás los que tendrán que verte despegar e intentarán seguirte. Sé creativo y sé innovador porque ser el «tú» de hace 10 años ya no sirve.

Eso sí, debes adquirir conciencia de que hay que reequilibrar la balanza no por tus competidores sino por tu propio desarrollo, crecimiento, consolidación y sostenibilidad. Si juegas bien, acabarás compitiendo con muchas probabilidades de ganar.

Si no te mueves, reduces de forma drástica tus probabilidades de conseguir generar valor para competir en igualdad de condiciones

Guillermo Llofriu

2.- ¿TRABAJO CON PERSONAS O TENGO EMPLEADOS?

Una gran disyuntiva que lleva décadas en primera línea y que es fuente de conflicto, retraso en el desarrollo de la empresa y pérdida de imagen y reputación.

Si crees que tus profesionales son números, acabarás teniendo un bombo de lotería donde nunca sabrás qué número va a salir. Enormes rotaciones que impiden el desarrollo, ratios de productividad alejados de las necesidades reales e incluso conflictos legales recurrentes, son solo algunos de los quebrantos macerados en los entornos donde se ha olvidado que las personas son personas.

¿Tan difícil es entender como persona que los demás también lo son y que tu empresa es un organismo vivo donde cada una de esas personas es una de las células que lo mantienen vivo y funcional?

Mientras no coloques tus pesos calibrados en el platillo de las personas, tu día a día generará retraso en tu negocio e irá ensombreciendo la percepción que tienen tus clientes y colaboradores de tu marca, lo que va en claro detrimento de tu reputación.

La visibilidad es uno de tus más importantes y necesarios motores de desarrollo, no la pongas en riesgo por pensar que en la empresa solo tú eres importante.

La conciencia sobre el ser humano como persona es innata, entonces, ¿cómo encajas el no aplicar esa faceta en tu empresa?

Guillermo Llofriu

3.- ¿SIGO CON MIS IDEAS CÓMODAS O APLICO IDEAS NUEVAS?»

¿Cuál es la clave de esta pregunta? Pues otra vez el miedo, el artífice de tantos y tantos fracasos y frustraciones.

Quien vive acomodado se aleja del movimiento porque éste atenta contra su estabilidad. Es por ello que cuando se desequilibra su balanza se cargan de ansiedad y acuden a frases como «no, nada de cambiar, sigamos haciéndolo como siempre que hasta ahora nos ha ido bien» o «ese cambio no es para nosotros, nuestro producto no necesita eso tan moderno».

De ahí que las ideas nuevas afloren en quienes quieren evolucionar, se afianzan en quienes entienden que si la empresa vive en un ecosistema cambiante, ella debe adaptarse al son del cambio activo para fluir con él. Es una cuestión de supervivencia.

Y la tan manida «zona de confort» no es más que el espacio en el que quieren vivir los que temen al cambio porque no se ven capaces de entenderlo, procesarlo o aplicarlo. O simplemente, y no en pocos casos, no quieren atenderlo.

Aún así, en un entorno evolutivo como el actual, donde lo digital lleva las riendas del cambio, adaptarte es la diferencia entre ser o simplemente estar. Los que son, avanzan. Los que tan solo están, se quedan.

¿Tienes preparadas las pesas calibradas para el platillo de las ideas nuevas?

Acomodarse se opone a proyectarse y solo con el movimiento serás capaz de abandonar el sitio en el que casi nadie quiere estar

Guillermo Llofriu

4.- ¿VENDO MI PRODUCTO O ME COMPRAN SUS DESEOS?

Si aún no has percibido el balanceo hacia el «me compran» que Internet ha impreso en el mercado y que ha llegado para quedarse, tienes un problema porque se ha cambiado el foco de forma diametral y puedes alejarte del mercado sin darte casi ni cuenta.

Seguir pensando que «soy tan bueno y mi producto tan excelente que no necesito nada, se vende todo solo» es una apuesta en firme para convertir tu modelo en un referente arcaico de lo que era el negocio hace 20 años.

En la actualidad, el cliente tiene el control y si no eres consciente de ello, sigue asentado en lo contrario y espera un poco más.

A pesar de ello, pienso que tú eres el primero que tiene claro, a pesar de vivir enamorado de tus productos como debe ser, que hay dos o tres competidores de tu mismo sector que tienen un producto igual o muy similar al tuyo, con casi idéntico e incluso mejor precio que el tuyo y que los clientes, incluso los tuyos, están a una distancia de un clic de ellos.

Entonces, ¿cuál es tu valor competitivo? ¿Qué haces para ser diferente a tus competidores y conseguir que te compren a ti? ¿Eres de los que todavía soportan su marca sobre el «tenemos el mejor producto del mercado al mejor precio»?

En un escenario comercial como el actual, donde la decisión de compra de tu cliente va mucho más allá de lo que ahora mismo vislumbras, bien vale la pena entender cómo enfocarte en qué debes mostrarle a tu cliente de tus productos para que te compre a ti y no a tus competidores directos.

No sé a ti, pero a mi me da la impresión, por la cuenta que nos trae como empresarios, que hay que detenerse en algún momento a evaluar si el camino que elegido me sigue llevando adonde quiero ir.

Diferenciar la naturaleza del eje de decisión del cliente es básico para entender cómo definir tu producto y servicio en este nuevo marco digital

Guillermo Llofriu

5.- ¿VOY A POR LO DIGITAL O ME QUEDO CON LO TRADICIONAL?

Así, a priori, parece una pregunta carente de sentido viendo el escenario en el que actúan nuestras empresas. Sin embargo, una vez más aparece el miedo a lo nuevo, a lo desconocido, «a no saber de qué me están hablando».

Obvia decir que la transformación digital, que por cierto no se refiere a algo tan simple como tener web y poner un tuit de vez en cuando, está obligando por necesidad al cambio en nuestras empresas. A pesar de ello, de la evidencia de su impacto y de la necesidad de cambio, el tejido empresarial sigue sembrado de profesionales y empresas que reaccionan de forma extraña ante lo digital.

No estamos hablando de que tu sobrino de 17 años «que se maneja en esto» te cree un Instagram porque te han dicho que está de moda. Estamos hablando de convertir tus imágenes de calidad en un potente reclamo emocional que decante la balanza de la toma de decisión del cliente potencial para convertirlo en tu cliente y, con el tiempo, en tu prescriptor.

Y atentos a uno de los errores más vistos de los últimos tiempos: pensar que tu producto no es para Internet, que lo digital no va con tu empresa.

Porque no hablamos de Internet, hablamos del tejido empresarial y del mercado que tienes que prospectar cada día. ¿O es que nunca has hecho una tirada de folletos para buzoneo? Pues a eso se le llama visibilidad y es uno de los ejes principales de desarrollo de la empresa actual.

Y si lo piensas con calma, ¿cuál es el problema, que ha cambiado el medio? Pues la solución es tan simple como coger un paraguas cuando llueve. ¿O es que también obvias el cambio del entorno y sales sin él para llegar mojado a la próxima reunión? Tan simple como adaptarse al medio.

Muchas empresas y profesionales no acometen un problema porque no saben que lo tienen. Comprender el entorno es vital para tu negocio

Guillermo Llofriu

Llegados a este punto, mi propuesta para ti es simple: anota en un papel los 5 condicionales, haz una tabla con 2 valores ya que las preguntas son abiertas (¿En qué sentido actúo? / ¿Por qué no lo hago?) y define en cada caso el sentido elegido, la percepción que tienes de tu empresa sobre cada uno de los 5 condicionales:

No necesitas saber nada extraordinario para ello, no te consumirá un tiempo que no tengas y no se lo contarás a nadie porque es para ti.

Sin embargo y en el preciso instante que acabes la tabla, tendrás una primera y clara impresión de lo que he llamado «el estado de ánimo de tu empresa», es decir, el «cómo estás» respecto de todo lo que está pasando dentro y fuera de tu empresa.

Ese es tu punto de partida, tu oportunidad de cambio. No la desaproveches.


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