Condicionales del 6 al 10 para no perder el equilibrio

¿Qué te parecieron los 5 primeros condicionales? Aquí los tienes por si se te pasaron.

¿Qué percibiste a la hora de analizar cada uno de los 5 primeros condicionales en tu empresa? ¿Sacaste conclusiones interesantes? Te agradeceré cualquier comentario que me hagas al pie de esta entrada.

Vamos pues con los 5 siguientes condicionales para acabar así el decálogo y que tengas un primer acercamiento muy básico a la necesidad que tienes de cambio de modelo y que debes complementar con un checking completo para conocer el estado de ánimo de tu empresa. Descárgate aquí y ahora mi documento de CheckUp100 y contáctame para vernos.

Y si te parece, seguimos con los condicionales:

6.- ¿HABLO DE MI O HABLO DE MI CLIENTE?

Es probable que muchos de vosotros penséis, «ni hablo de mí ni hablo de mi cliente. Hablo de mi producto».

Pues este planteamiento puede antojarse erróneo ya que, en verdad, hay que decantar el equilibrio de la balanza hacia el cliente y sus necesidades.

Y si además vuestra pregunta es «¿cómo voy a hablar de mi cliente si no le conozco?», aquí es donde podéis encontraros de frente con uno de vuestros conflictos más vinculantes en relación a rendimiento y productividad: si no conocéis a vuestros clientes, no os resultará sencillo crear productos o servicios acorde a sus necesidades. Y esta es una encrucijada que debéis sortear cuanto antes.

Es necesario conocer bien a vuestro cliente y hablar de él y para él, de sus inquietudes y preferencias, de sus necesidades y de sus problemas. Y si no le conocéis, acercadle a vosotros y preguntadle, sin miedo, ¿para qué tenéis sino tenéis web y redes sociales? Por que las tenéis, ¿verdad?

Como veis, percibir con conciencia el estado de ánimo de vuestra empresa os presenta de forma clara cómo avanzar por vías que os conduzcan a ser más productivos y rentables. No olvidéis que vuestra empresa es un organismo vivo y como tal, cambia.

7.- ¿ME QUEDO CON LO RECIBIDO O DEVUELVO A LA SOCIEDAD?

La vertiente social de la empresa es un posicionamiento optativo que, por contra, se transforma casi en irrenunciable si quieres revertir en reputación el inicio ético de tu empresa.

La propuesta social arguye que nuestras empresas generan recursos económicos gracias a la sociedad, ¿qué menos, pues, que devolver lo que cada uno pueda y de la forma que pueda a la misma?

En verdad, las acciones con repercusión social emanan de nuestra vertiente emocional como ser humano lo que de base las aleja de un ámbito profesional. Sin embargo, el motor de la economía es la empresa y su foco de recursos, la sociedad, de ahí la importancia de aportar al ámbito social una parte de lo conseguido y siempre desde la humanidad.

Tenemos una empresa que genera recursos, tenemos dos manos para utilizar. ¿Qué nos cuesta usar una de las dos para ayudar a personas con algún tipo de discapacidad o en riesgo de exclusión social con alguno de los recursos que obtenemos?

Os dejo a vosotros la decisión de colocar peso en un plato u otro de esta balanza. Aún así, no perdáis de vista la repercusión que ello tiene en vuestro negocio y, sobre todo, en vosotros mismos.

8.- ¿CAPACITO A MIS EMPLEADOS O NO TENGO POR QUÉ?

Capacitación, formación, adquisición de conocimiento continuo. Aquí entramos en una de las palancas de desarrollo del profesional y la empresa más obvias y, a la vez, más controvertidas.

Si escucháis a algún empresario que dice «yo no formo a mis empleados porque cuando han recibido la formación, se van» tenéis frente a vosotros a una persona con sesgos de percepción que difícilmente ayudará al desarrollo de su negocio.

Cae por su propio peso que la sostenibilidad profesional en un ambiente cambiante se sustenta en la capacitación. Estar al día respecto de los cambios del mercado es la vía para conservar la competitividad.

A partir de aquí entra la decisión de cada uno. Si apelamos al sentido común comprendemos que necesitamos aprender de forma continua para seguir adaptados a los cambios del ambiente y competir en igualdad de condiciones.

Y no hablo del conocimiento específico del trabajo que realizamos, que daremos por entendido que está cubierto, hablo de las competencias transversales, las que cualquier profesional con independencia de sector, edad y cualificación profesional debe atesorar para seguir su desarrollo y ser competitivo.

Comunicación, escucha activa, empatía y asertividad, gestión del tiempo, confiabilidad, valores relacionales y un largo etcétera se postulan como palancas de desarrollo ineludibles si queremos posicionarnos en el mercado actual.

Llama la atención que más del 90% de los profesionales españoles opinen que necesitan formación y, a la vez, que debe ser la empresa quien debe formarles (¿y la inquietud personal y la voluntad de mejorar?). Y llama igualmente la atención que no pocos empresarios sigan considerando la formación como algo aún periférico o complementario que solo se hace si hay tiempo y, sobre todo, dinero.

Vivir abonado como empresa a viejos paradigmas de hace décadas, es una fuente de desequilibrio interno que, en muchas ocasiones, no se sabe de dónde viene. El acto de comprender que para desarrollarse como persona y profesional hay que capacitarse, es natural e innato en el ser humano. Eludirlo, es premeditado.

¿De qué opinión eres tú?

9.- ¿TRABAJO LOS VALORES O CULPO AL UNIVERSO CUANDO SUCEDE ALGO?

Los principios y valores son la piedra filosofal de cualquier organización, empresa o modelo de negocio. Es probable que sin ellos no consigamos transmitir lo que necesitamos para ser visiblemente competentes.

La empresa tiene sus valores y cada profesional en ella, también. ¿Qué sucede cuando los mismos no están alineados? ¿Por qué hay profesionales que no se sienten identificados con la empresa a pesar de trabajar con ella? ¿Y por qué hay empresas que no comparten la forma de trabajar de algún profesional aunque le mantengan contratado?

Como se percibe, el alineamiento de valores es mucho más trascendente de lo que puede parecer, siendo fuente de muchos desequilibrios y conflictos difíciles de mediar o solucionar ya que, de base, no suele referenciarse a los valores.

Cuando se detecta un problema y no hay posibilidad en la empresa de escalar hasta la causa que lo genera, hay que actuar bajo el paraguas de la ética, la coherencia profesional, la defensa y protección del modelo y solicitar ayuda externa.

Y esto que parece tan obvio es una práctica aún escasa en nuestro tejido empresarial. No conozco a nadie que, doliéndole una muela, tire de alicates y se la arranque delante del espejo. El sentido común nos induce a hablar con un profesional externo que escale el problema a su causa de origen.

Hay que ser muy precavido en activar soluciones viscerales sobre acciones que no visualizamos su causa de origen ya que el resultado puede ser parecido al de las alicates y la muela.

Vosotros y vuestra empresa sois profesionales en vuestro sector y vuestros clientes os contratan porque sois capaces de entender el origen de sus problemas y aportarles una solución. ¿Por qué no hacéis lo mismo con terceros cuando sois vosotros los que tenéis un problema del que desconocéis el origen o no sois capaces de gestionarlo?

10.- ¿TOMO CONCIENCIA O VOY CON EL VIENTO?

Atender con conciencia y presencia es una actitud que no se enseña en las escuelas, universidades ni empresas cuando, en verdad, es una de las premisas que nos permiten funcionar con garantía.

El frenetismo de nuestro día a día nos consume, al parecer sin solución alguna. ¿O quizás somos muchos de nosotros los que provocamos ese ritmo de vida? Actualmente no escucho prácticamente a nadie que reconozca ser el causante de su estrés, aunque sí les escucho decir que no tienen un minuto para nada.

Uno debe evaluar al máximo el valor de lo que hace y no la cantidad de horas que dedica a hacerlo, como si de una competición horaria se tratase. O como si por cada hora dedicada de más, tuviese un cliente más que el resto.

Todos conocéis la marca de cristal Swarovski. ¿Sabéis por qué ha generado más de 4.000 millones de dólares vendiendo cristal? ¿Pensáis que es porque se dedicó a vender más cristal que nadie? No, en verdad, se dedicó a vender cristal de una forma en que no lo vendía nadie.

Y fue en ese momento cuando Swarovski dejó de preocuparse por el mercado masivo de venta de piezas de cristal, donde el resto de empresas luchaban encarnizadamente por vender más que las demás, pasando a vivir un idilio entre su creatividad y el mercado que con ella creó y que no ha dejado de crecer.

Muy probablemente, tomar conciencia sobre la calidad de lo que hacéis y no sobre la cantidad de lo que movéis es premisa para ser diferentes y crear un mercado propio. ¿Y en caso de no ser creativos? Simple, acordaos de las alicates y llamad a un tercero que os ayude.

Si el Universo sufriese las culpas de todos los errores humanos atribuidos a él, haría tiempo que habría colapsado.

Pienso que no está de más abonarse al «Club de la Dignidad Personal» y entender que, o cogemos las riendas conscientes de nuestro día a día teniendo claros los objetivos y nuestro foco o seremos presa de la entropía a la que sí tiende el Universo.

Aquí os dejo la segunda tabla. Con las dos ya tenéis un pequeño punto de análisis para empezar.

Comentar una vez más que este simple test sirve, de base y de forma interna, para hacer un primer y simple acercamiento al estado de ánimo de tu empresa.

Para profundizar en ello, descárgate aquí el PDF de mi CheckUp100, una herramienta específica de gran utilidad para que detectes con detalle el estado de ánimo de tu empresa y tener un guión sobre el que identificar carencias, áreas de mejora y vislumbrar hacia dónde impulsar el cambio adaptativo.

Contáctame y hablamos.


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