Los palíndromos olvidados de la empresa

Soportar una crisis sanitaria y económica que deriva en una crisis social, es una realidad que llevamos viviendo dos meses y es el horizonte que se perfila, lamentablemente, durante muchos meses más. Y no debemos obviarlo ni intentar esconderlo, es una realidad que hay que afrontar.

Con esta perspectiva vamos a tener que apelar, una vez más, a nuestra capacidad de seguir adelante, la cual ya se encuentra en un delicado estado de salud, porque la tan manida resiliencia no es tan fiera como la pintan ni tan firme como deseamos.

Las cosas ya no estaban bien antes de la pandemia porque en muchos aspectos, no aprendimos de la anterior crisis y los resultados no fueron los que muchos esperaban. Y el actual escenario no nos muestra nada bueno, en adelante.

Es muy probable que leyendo estos tres párrafos acuda a ti de forma casi inconsciente, una sensación de negatividad que puede hacerte pensar en leer otro artículo.

Sin embargo, en lugar de cambiar, me gustaría que reflexionásemos juntos este parecer desde un punto de vista aséptico y analítico para poner en valor dicha circunstancia.

En la empresa, igual que ocurre en nuestra vida diaria, llevamos décadas confundiendo dos estados: el de la realidad que no gusta con el del pesimismo, una divergencia que lleva décadas dañado a la empresa. Y ello es debido a la forma subjetiva, temerosa y cerrada con que el ser humano ve las cosas.

Por ejemplo, si en una comida familiar alguien dice «venga, va, no hablemos más de enfermedades a ver si ahora vamos a enfermar de pronto», podemos decir que hay una aceptación tácita generalizada del momento, aunque el comentario venga arrastrado por una creencia limitante que roza el absurdo ya que nadie enferma por decirlo.

Por el contrario, si en una reunión de empresa alguien dice «¿que tenemos que pensar en cambiar el servidor? No llamemos al mal tiempo», esa frase demuestra una ausencia de responsabilidad flagrante y una dejadez que genera, aunque no sea en el momento, un claro perjuicio a futuro para el negocio.

Un palíndromo es una palabra que se lee igual en ambos sentidos. Por ejemplo, «reconocer»

Guillermo Llofriu

Aquí tenemos el primer palíndromo: del hecho de que la comprensión y su derivada en acción, de la persona hacia el profesional, debe ser la misma que del profesional hacia la persona.

Porque el profesional es un filtro que aplicamos a la persona para movernos en el ambiente de trabajo, es una adaptación al medio y es un modelo conductual y de comportamiento. Caer en el error de verlo diferente a un palíndromo con su lectura funcional de doble sentido, puede suponer una carencia diferencial como profesional.

Como muestra, si una de mis habilidades como persona es la empatía, ¿la utilizaré y desarrollaré como competencia profesional? No cabe duda que hacerlo será un gran aliciente y refuerzo para mi rol profesional. Vemos en este caso que la gestión de esta capacidad se lee igual de la persona hacia el profesional que viceversa.

Y la desatención al palíndromo es uno de los grandes azotes de la empresa, la personalización diferencial de lo profesional, tanto en la toma de decisiones como en la gestión de conflictos, pasando por una mala gestión de los canales relacionales.

Si queremos progresar, debemos mimar este palíndromo, sobre todo en estos momentos donde la persona vuelve a adquirir un papel preponderante en cualquier ámbito profesional que se precie. Es el momento del ser humano para poder diseñar el ser equipo.

Si los separamos, perderemos.

Llevamos dos meses encerrados, dos meses que parecían eternos y que ya han pasado, 60 días en los que pensábamos que tendríamos tiempo para todo o para nada y que, sobre lo pensado por hacer, la mitad de la mitad y sobre lo no deseado por hacer, el doble del doble. Porque basta que nos cambien el escenario y todos nuestros estándares, se tambalean.

Por ello, cada vez es necesario estar más entrenado para vivir preparado en previsión de lo que viene. Hay que ir abandonando viejos paradigmas que huelen a rancio para aromatizar los nuevos canales funcionales. Porque no olvidemos que cuando salgamos ahí fuera, las cosas no serán como fueron.

«Es el momento del ser humano para poder diseñar el ser equipo»

Guillermo Llofriu

Y precisamente por la incertidumbre con la que afrontamos, y no nos equivoquemos, no la desescalada en sí sino el segundo semestre de año y el 2021 al completo (y sino, tiempo al tiempo); cada profesional debe adquirir conciencia de su posición respecto de su empresa, profesión y nuevo mercado. Y esa conciencia adquirida debe ser respetada al máximo.

Y aquí es donde entra el segundo palíndromo.

El tejido empresarial arrastra una herencia oscura de relación asimétrica presidida por el absurdo y por unos cuantos sesgos cognitivos que, curiosamente, nadie asume tener mientras un elevado porcentaje del mercado lo sufre, hecho estadístico imposible de base.

Estamos hablando de la rotura de sentido, tanto a nivel direccional como de sentido común, que provoca el concepto gratis.

¿Quién de vosotros no ha vivido la petición gratis de una tarea por parte de alguien que también tiene una empresa y que entiende a la perfección que él no trabaja sin cobrar? ¿Quién de vosotros no ha pedido alguna vez un trabajo gratis a otro empresario sabiendo que vosotros no sois partidarios de hacer nada sin coste porque afecta a vuestro negocio?

Estas dos preguntas son las que rompen el sinsentido de una estadística que no existe por mucho que se promulgue y en la que participamos todos y cada uno de nosotros para alimentar su leyenda.

Sin embargo, esto ha cambiado. Todo ha cambiado. Y nosotros, vamos a cambiar con ello.

Por ello, debemos adquirir conciencia global que el sentido del «gratis» debe ser palindrómico o debemos olvidarlo. Me refiero a que si queremos levantar entre todos el tejido empresarial, no podemos tirar de lo regalado porque con ello seguimos tirando tierra sobre nuestras empresas.

Para considerarlo palindrómico, tenemos que hablar de modelos cooperativos reales donde el intercambio de recursos entre dos empresas sea efectivo y donde ambas queden satisfechas con ello. Este debería ser el escenario acorde al sentido de negocio. Éste sería el palíndromo funcional. Y el otro palíndromo es el natural: nada gratis, compra mutua de producto o servicio con desarrollo empresarial consecuente.

Y sí, sé que pensáis que en el ambiente que nos espera habrá empresas, autónomos y profesionales que adolecerán de recursos para acometer parte de sus necesidades de desarrollo. Sin embargo, y de nuevo todos juntos, hay que buscar alternativas a ello antes de optar por fórmulas que sigan perjudicando a uno de los dos.

Y no, la razón no es siempre nuestra, la verdad no es siempre universal y el hecho de creer que mis propuestas son siempre buenas mientras que las de los demás son, como poco, dudosas, nos coloca en una tesitura de hacérnoslo mirar con urgencia.

El sesgo de razonamiento motivado nos hace creer que lo que opinamos siempre es correcto y lo defenderemos hasta la extenuación, rechazando el resto

Guillermo Llofriu

En este caso los procesos son claros: o «gratis-grati»s sobre un sustrato muy ajustado y pactado de coherencia y sentido común, o un «win-win» para ambos y condicionado a que en ambos casos exista una base sólida de desarrollo profesional y/o empresarial.

Si lo pensamos con detenimiento, cualquier cosa que una persona hace tiene una inversión en tiempo y dedicación y eso implica un valor derivado en un coste, de ahí la razón por la que deberíamos olvidar el concepto gratis, ya que cualquier combinación que no sea un palíndromo, penaliza a una de las partes.

Estamos frente a una nueva era, frente a un nuevo mundo que, con gran sorpresa, mucha gente intuye igual que el de antes, – aunque sea tan solo por el miedo a lo desconocido -, o piensan que esto, con salir del confinamiento, se ha terminado.

Nada más lejos de la realidad. Lo que nos queda por delante, aparte de seguir luchando contra el virus, es mucho más largo que los dos meses de confinamiento que hemos vivido.

Por ello es importante recordar estos dos palíndromos olvidados de la empresa para encontrarles, y nunca mejor dicho, su sentido.

Gracias por leerme.
Y por favor, dejadme vuestros comentarios,
siempre son de ayuda y así generamos contraste de opinión.


Category: ,

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *