Esto es lo que hay

¿Podemos superar la cultura del «esto es lo que hay»?

Quizás la retórica de esta pregunta debería convertirse en una aseveración cargada de firmeza y empuje: debemos superar la cultura del «esto es lo que hay» y urge empezar ahora si queremos evitar entrar en barrena. ¿Podemos superar esta cultura? ¿Tenemos herramientas para ello? Y lo más importante, ¿estamos dispuestos a ello?.

¿Cuál puede ser un primer acercamiento predictivo sobre si estamos viviendo en este espacio cautivo de indefensión aprendida? Simple, si hay dudas sobre el primer párrafo y nos viene un «ya estamos otra vez con lo mismo, si no es para tanto», debemos hacérnoslo mirar.

¿Y qué es la indefensión aprendida? Si acudimos a un ejemplo para verla, es el motivo que hace que un elefante adulto no se mueva porque su enorme pata está sujeta por una cadena a una estaca clavada en el suelo.

Su estado de rendición adulta viene del aprendizaje de joven sobre la imposibilidad de zafarse sin pensar jamás en su poder físico. Para él, se ha convertido en una creencia irrenunciable.

A ver, no estoy cayendo en otro sesgo a través del cual intento que penséis como yo, cada uno es libre de pensar como desea. Sin embargo, los sesgos son muy poderosos y tienen una capacidad casi mágica: nos hacen creer que no los tenemos. Por ello son tan difíciles de acometer.

Otra cosa de singular importancia: quien confunde afloramiento de la realidad con pesimismo, está abriendo las puertas a un nuevo nivel de indefensión, al negarse a cualquier comentario o matiz que a él pueda incomodarle o le sea difícil de procesar.

Es similar a una situación de iure, de facto donde las cosas son de una manera por derecho y, sin embargo, se perciben e interpretan de otra.

Si bien es cierto que la realidad de cada uno es la que cada uno percibe, las cosas son ciertas por su composición, son lo que son y que cada uno las perciba de una forma u otra, no cambiará su naturaleza.

Hoy día, con la efervescencia de las fake news, cada vez queda más claro que un postulado erróneo, por muy fuerte que se verbalice o por mucho que lo repita alguien «influyente», no va a convertirse en cierto.

Aún así, aunque no se modifique su naturaleza falaz, es tristemente cierto que cuando la falacia toca el fondo de la ignorancia, del desinterés, de la ausencia de curiosidad, de la intención que reside en el engaño o de la desidia destructiva, es capaz de penetrar, medrar y sumar acólitos.

¿Y qué sucede cuando toca tierra en la empresa?

Pues que aquí aparecen las diferencias, ya que en la sociedad, cada uno soporta las consecuencias de sus decisiones personales, mientras que en la empresa, las decisiones suelen afectar a acciones y profesionales, más allá de uno mismo.

Entonces, ¿qué podemos hacer para identificar, prevenir y paliar que la indefensión aprendida se apodere de nuestros profesionales y equipos de trabajo?

Si me lo permitís y con la esperanza que me contrastéis vuestras opiniones en los comentarios, os comparto cinco acciones para procesos de redefinición de prioridades.

1.- CONFIANZA

En un mismo, para empezar. Tenerla hace que podamos aislarnos del entorno en cuanto a influencias negativas sobre la actitud. Que la situación sea confusa y compleja no tiene que ver con nuestras competencias y valores.

Dejarnos arrastrar interiormente por los vaivenes del exterior, deteriora nuestra capacidad de actuación. Ojo, no digo que no nos afecte, claro que lo hace porque es un tema emocional irrenunciable. Aún así, debemos identificar en qué espacios nos afecta y con cuánto de endógeno puedo contar por ser inamovible, ya que ello nos servirá de palanca.

Como profesionales, somos responsables de nuestras habilidades (capacidad de hacer algo), las cuáles forjan nuestras competencias (capacidad de hacer algo con maestría).

Porque sin la confianza, será poco probable que podamos mantener, entre ambas, el nivel de conversión adecuado a las necesidades de nuestro puesto.

«Si no confías en ti, ¿quién confiará en ti?»

Guillermo Llofriu

2.- CONOCIMIENTO

Siempre presente y sin él, no avanzamos. Desaprender para aprender, una asignatura pendiente relacionada con el ego y con la imposibilidad de muchos de pensar que se equivocan, de entender que el conocimiento que tienen ya no es válido y que necesitan adquirir de nuevo.

Debemos ejercer nuestro derecho a descartar lo que no sirve y así debería ser aún en el insólito caso de no aprender nada más. Movernos en el mismo rango de conocimiento y acción aunque el entorno cambie, produce una inestabilidad que muchos no perciben hasta que es demasiado tarde.

Y debemos ser solidarios y localizar con intensidad a usuarios del «lo hago así porque siempre lo hemos hecho así» y contrastar con ellos el por qué ya no pueden seguir esa línea. Un cambio de paradigma les será de gran ayuda.

En relaciones intra equipo, hay que internalizar como estándar de desarrollo el feedback constante combinado con el esfuerzo individual de comprensión sobre la humildad del saber y el aprender.

Guardemos en altas posiciones de nuestra lista de prioridades cognitivas el hecho de que la búsqueda del conocimiento nos conduce a un posicionamiento de excelencia.

«El sentido de desaprender no es dejar de saber, sino saber de nuevo»

Guillermo Llofriu

3.- CONTRASTE

El contraste es la capacidad que tenemos de percibir con intención otro punto de vista. Solo estas palabras ya nos colocan en la tesitura del profesional, en su obligación por prospectar todas las derivadas de una situación en busca de rendimiento y productividad.

La ausencia de contraste nos lleva a la repetición sin argumento, al enquistamiento y la desidia cognitiva, a vivir permanentemente en piloto automático y a caer, en no pocas ocasiones, en el tan conocido «o conmigo o contra mi».

Una organización no puede permitirse el lujo de vivir sin contraste. Debería ser una parte de la cultura de empresa y uno de los valores de cada profesional que defiende su marca. Pocas relaciones entablaremos si lo obviamos.

«El contraste te permite ver el otro lado del cristal, aunque no estés ahí»

Guillermo Llofriu

4.- CRITERIO

Entendemos el criterio como la determinación por tomar un camino diferente al preestablecido y solemos verlo fluyendo en simbiosis con el contraste.

La falta de criterio es otro inductor de intransigencia y despropósito, acciones prohibidas en el entorno empresarial. Además, el criterio es un identificador del perfil de las personas, es un medidor de intensidad en las relaciones y un punto de atención hacia quien lo profesa.

Es una faceta que debe trabajarse, al igual que el contraste, en los equipos de trabajo si queremos orientar la brújula hacia el alto desempeño. Y junto al contraste, son acciones a evaluar, con ritmo constante, en la comunicación interna y externa.

«¿Sin criterio, cómo eliges?»

Guillermo Llofriu

5.- COMPROMISO

Podemos decir que es el adhesivo de los 4 anteriores sin el cual, se complica la composición de lugar de los 5.

Sin el compromiso, pocos espacios relacionales funcionan ya que si entre dos personas, una no está predispuesta a la acción, difícilmente conformarán un equipo de dos.

El saneamiento emocional y cognitivo se percibe como uno de los preceptos que marcarán 2021 así como el devenir de nuestras empresas y negocios. Por igual, es uno de los retos ineludibles que tendremos que enfrentar y no sin esfuerzo.

Para enfilar 2021 desde un mirador que nos asegure un paisaje, cuanto menos, de oscuridad intensa justo antes de las primeras luces, necesitamos ejercer como nunca el compromiso, empezando por nosotros mismos.

Si os parece, vamos a listar una serie de «noes» que se antojan molestos e irritables y que no podemos obviar ni despreciar bajo ningún concepto, de cara a los años que se acercan:

  • No es viable quedarnos igual ni esperar volver a las dinámicas de 2019, cuando tenemos un voraz 2021 a la vuelta de esa esquina que, quien más quien menos, teme girar.
  • No podemos relajarnos a la espera de que «alguien nos salve», porque esa figura no existe y porque hay que mirar bajo microscopio a quien así se nos presente.
  • No podemos seguir evitando el cambio en nosotros cuando estamos viviendo en un ecosistema digital y vertiginoso caracterizado por el cambio continuo, que nos arrastrará si no fluimos con él.
  • No podemos seguir creyendo que todo lo que sucede es culpa del mundo, bajo el convencimiento que nosotros lo hemos hecho todo bien.
  • No podemos seguir peleando contra la transformación digital apelando a los años que tenemos, a que es tarde para cambiar o a que pertenecemos a la brecha digital.

«Para comprometerte necesitas confiar en ti, no en los demás»

Guillermo Llofriu

Tan solo como sugerencia, si os apetece coger 30 minutos de vuestro tiempo podéis analizar, en vosotros y en vuestro entorno empresarial, cómo estáis respecto de estos 5 tips.

Un ejercicio de autoconocimiento nunca está de más, sobre todo si viene de uno mismo ya que es un ejercicio de humildad y honestidad.

Porque recordemos, cuando no se tienen argumentos, se acude rápido a las excusas. Por ende, los argumentos, si casan, deberían ser interpretados como palancas de cambio, mientras que las excusas, como poco, son anclas de arrastre.

Julio Verne dijo «no hay obstáculos imposibles; hay voluntades más fuertes y más débiles. ¡Eso es todo!».

Una vez más, la responsabilidad vuelve a su propietario, nosotros.

¿Estáis dispuestos a superar la cultura del «esto es lo que hay»?


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